Lo que el ojo no ve

En el año 99 terminaba mis estudios de ingeniero técnico y se empezaba a hablar de visión artificial aplicada a entornos industriales. En aquella época se trataba de leer códigos de barras, detectar formas o bordes, medir una dimensión de una pieza. Uno de mis compañeros de clase se metió en este mundillo y me llegaban noticias de equipos complejos, software complicado, “el secreto está en la iluminación”, etc. No fue hasta el 2005 que hice algunas cositas de visión por computadora en una de las asignaturas de una carrera a medio empezar en la ULL y descubrí que lo que para los humanos es natural, ver, es el fruto del aprendizaje de nuestro cerebro y no de lo que captan nuestro ojos. El ejemplo claro es que cuando vemos una fotografía en 2D, nuestro cerebro es capaz de identificar los diferentes planos y perspectivas que se muestran en ella.

En estos días, nuestro compañero Jose Julio nos ha sorprendido con su último proyecto: un robot que juega al “air hockey” contra personas. Les dejo el vídeo para que se enteren.

Para quien no se haya enfrentado a una aplicación de visión por ordenador, o visión artificial, seguro que lo que le llama la atención es la parte lúdica del proyecto: jugar contra una máquina. Pero lo más interesante es la parte de cálculo de trayectorias y las estrategias del robot a la hora de jugar. Y en este sentido, este proyecto tiene mucha miga detrás de él y seguro que es el fruto de muchos años de investigación, pero los magos no pueden desvelar todos sus secretos.

Y justo esta mañana, descubro otro proyectito interesante, esta vez de la mano de Studio Diip desde Holanda. Esta empresa, especializada en visión por computador, ha decidido hacer un mini-proyecto utilizando un micro-ordenador Beagleboard para todas las tareas de procesamiento de imágenes. En este proyecto han dotado a su mascota, un pez, de movilidad por toda la oficina. Lo que hacen es detectar hacia qué lado se mueve el pez, y mover la pecera en esa dirección.

Para que se den cuenta del detalle de cómo procesan las imágenes, parten de una foto desde arriba a la cual eliminan toda la información menos la forma del pez y algo de ruido(si se fijan bien, también detecta el reflejo del pez en una de las paredes de la pecera). Y es con esta foto con la que calculan la dirección de movimiento de la mascota.

Como ven, es un proceso laborioso de mucha experimentación en el procesamiento de imágenes y que se debe tratar de diferente manera según la aplicación. Pero gracias al avance de la capacidad de procesamiento y el abaratamiento de los componentes, podemos hacer aplicaciones en el rango de los cientos de euros en lugar de los miles de euros.

 

 

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