¿Dejarás que el resultado de un examen decida tu destino?

Nos acostumbramos casi desde que nacemos a obedecer normas sin analizarlas, entramos en un sistema educativo con unos programas estrictos que debemos memorizar en nuestras mentes, sin plantearnos absolutamente nada. Debemos repetir y repetir hasta convencernos de la verdad que nos enseñan los libros, el pensamiento autocrítico no es bienvenido, y si queremos ser “triunfadores” en la vida, debemos copiar en un papel lo que otros nos han dicho que es la realidad, para luego, seguramente, olvidarlo. Empezamos a competir por las mejores notas, todos somos evaluados por igual, aunque cada persona sea totalmente distinta, y cualquier error durante nuestra adolescencia nos repercutirá en no poder aspirar a la profesión que nos apasiona.

¿Es este el sistema educativo que queremos? ¿Se nos ha educado para ser felices o para ser personas obedientes que no se planteen nada más allá de lo que los programas educativos nos enseñan?

Las etapas de transición se han caracterizado siempre por la fricción entre un paradigma obsoleto y anacrónico que inevitablemente no podrá continuar en el tiempo debido a que el mundo requiere una nueva mentalidad y el nuevo paradigma que se tiene que abrir paso con dificultad ante la falta de perspectiva social y política acerca de los cambios que son necesarios abordar. Prueba de ello son las declaraciones que el Ministro de Educación español pronunció hace pocos meses, donde señalaba que “se debe inculcar a los alumnos universitarios a que no piensen solo en estudiar lo que les apetece a la hora de escoger itinerario académico, sino a que piensen en términos de necesidades y de su posible empleabilidad”. Es decir, que debemos estudiar para ser productivos en función de un sistema económico colapsado y corrupto en lugar de estudiar y dedicar nuestra vida a aquello que nos hace felices. Esta es la triste realidad que nos encontramos día a día en las aulas, y son muchos los que por falta de motivación o por no haber conseguido en su día los estándares necesarios, han rechazado dedicar su vida a ese talento innato que cada individuo posee intrínsecamente.

En lo que al sistema educativo se refiere, hemos llegado a un punto de implosión que se refleja en el cada vez mayor fracaso escolar, el abandono de la escuela a edades más tempranas y a un cada vez menor interés de las nuevas generaciones por el sistema de enseñanza tradicional.

No es de extrañar, cuando hemos estado adoctrinados desde pequeños a una educación rígida basada en unos programas educativos que los profesores se ven obligados a seguir estrictamente, donde el timbre de la escuela marca los tempos de cada asignatura como si de una cárcel se tratara, y donde el valor de un alumno se mide exclusivamente en escribir en un papel en blanco cuantas cosas haya podido memorizar mediante un proceso de aprendizaje tortuoso y deficiente, lo que inevitablemente desembocará en olvidar todo lo aprendido una vez se haya pasado el examen con una nota mayor de un cinco.

Cada vez es más latente que vivimos en un sistema educativo anacrónico, acorde con lo que se demandaba tras la segunda revolución industrial: recursos humanos enseñados a repetir una y otra vez el mismo proceso y especializados al máximo en un área concreta. En un mundo cada vez más cambiante y disruptivo, se hará insostenible mantener un sistema que crea máquinas para producir en masa y seguir rutinas estrictas.

¿Y tú estás preparado para el cambio? ¿Estás alimentando tu pasión o simplemente estudias lo que tiene más “salidas”? Si eres de estos últimos, déjame decirte que los tiempos que vienen serán liderados por los que pongan más pasión en lo que hacen, porque aumentar el talento de algo que te apasiona no te quita energía, sino todo lo contrario, te la dá, y precisamente energía es lo que necesita este mundo para cambiar. Recuerda que nunca es tarde para convertirte en el arquitecto de tu futuro y tomar de nuevo las riendas de tu destino.

Los nuevos tiempos necesitan de mentes creativas e imaginativas para crear un futuro distinto al que nos hemos visto abocados casi sin darnos cuenta, donde el proceso de adaptación al cambio marcará el éxito, y donde se premie la autorrealización individual y el talento, más allá de notas estrictas que valoren lo que un papel llamado “examen” contiene. El control de las emociones también será una cualidad fundamental, para poder sobrellevar la vida en un entorno en constante cambio y que permita a los estudiantes mantener la mente abierta para fomentar la innovación. Los nuevos tiempos necesitarán de un aprendizaje basado en la experimentación, donde las tecnologías, como las impresoras 3d, también se introducirán dentro de las aulas y centros de enseñanza para tener una experiencia más inmersiva y realista a la hora de aprender nuevos conceptos y donde los alumnos serán libres de experimentar su talento y creatividad en un sistema educativo más flexible donde será necesaria la comprensión de muchas materias al mismo tiempo para obtener grandes resultados.

Recuerda que lo único que se mantiene constante es el cambio, y cada vez se produce a un ritmo más vertiginoso. Únete con personas que te puedan enseñar las cosas que te gustaría aprender, rodéate de talento y aprende a usar las oportunidades que las nuevas tecnologías ponen a tu alcance, de un modo cada vez más accesible, para recuperar tu verdadero camino. En Tenerife Maker Space estamos poniendo nuestro pequeño grano de arena para que esto sea posible, y recuerda que puedes unirte para impulsar este movimiento que acercará la tecnología y la colaboración conjunta a todos los ciudadanos para crear cosas increíbles derivados de la inteligencia colectiva de los habitantes de Tenerife, y compartirlas con el resto de ciudadanos de la isla y del mundo de un modo abierto. Sabemos que actualmente, mucha de esta sabiduría está desperdiciada por la falta de medios, y por la escasa motivación latente en una sociedad deprimida, pero es el momento de entre todos construir un futuro distinto.

En lo que a los cambios disruptivos se refiere, derivados de la introducción de tecnologías como las impresoras 3D, podemos vislumbrar importantes cambios que provocarán que los nuevos estudiantes no solo puedan imaginar las cosas, sino que puedan manipularlas y fabricarlas ellos mismos para estudiarlas.

  • Los estudiantes de arquitectura podrán diseñar e imprimir modelos a pequeña escala de sus propios diseños arquitectónicos.
  • Alumnos de geografía podrán imprimir un terreno a pequeña escala para por ejemplo poder visualizar y experimentar su topografía.
  • Estudiantes de matemáticas que podrán imprimir complejas formas geométricas creadas por los propios alumnos, así como juegos de lógica.
  • Y un largo etcétera que solo termina en los límites de tu propia imaginación.

La tercera revolución industrual está en tus manos ahora.

3D-Printing-800

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